El primer proyecto serio con un cliente que decidió ir hasta el final.
En 2014 un cliente me llamó con una idea clara: quería algo diferente. No cambiar cuatro piezas. No poner unas llantas y bajar la suspensión. Quería transformar su C63 AMG berlina.
En aquel momento ese tipo de trabajos no eran habituales. Ensanchar un coche así implicaba asumir riesgos estéticos y técnicos. Pero si se hacía bien, el resultado podía ser muy potente.
La base era un C63 AMG de 476 cv. Un V8 atmosférico con carácter. El problema era visual: delante era ancho y agresivo; detrás, demasiado contenido para lo que ofrecía mecánicamente.
Se ensanchó la parte trasera con un kit específico, integrándolo para que no pareciera un añadido. El objetivo no era exagerar el coche, era equilibrarlo.
En la parte técnica montamos suspensión Bilstein B16, pastillas de freno de compuesto cerámico, escape Agency Power, admisión de carbono y reprogramación de centralita. El conjunto quedó en torno a los 510 cv.
Las llantas fueron Forgestar F14: semi-cóncave delante y Super Deep Concave detrás. La concavidad trasera era clave para acompañar el nuevo ancho del eje posterior. Se añadieron frontal lip, spoiler trasero y difusor Boca Designs. Todo medido. Nada por capricho.
El cambio completo a gris satinado terminó de definir el coche. No buscaba llamar la atención. Buscaba presencia.
Este proyecto fue importante porque marcó un punto distinto: ya no era mi coche. Era el coche de alguien que confiaba en que podía llevarlo a otro nivel.
Y cuando un cliente pone su coche en tus manos para algo así, sabes que no puedes fallar.